El cáncer oral es un tipo de cáncer que se divide en dos categorías:
1.- Los que aparecen en la cavidad oral (los labios, la parte interior de los labios y mejillas, dientes, encías, los dos tercios frontales de la lengua y el piso y el cielo de la boca);
2.- Los que ocurren en la orofaringe (la parte media de la garganta, incluyendo las amígdalas y la base de la lengua).

Su detección precoz es fundamental a la hora del buen pronóstico y de la evolución del tratamiento, ya que es una enfermedad con alta mortalidad debido a que se suele diagnosticar en un estadio tardío. Las visitas periódicas al dentista pueden ayudarte a detectarlo a tiempo.

Asimismo, la prevención de esta enfermedad puede realizarse a través de hábitos de vida saludable, como la alimentación  sana, no fumar o limitar la ingesta de alcohol.

El cáncer oral puede presentarse como una pequeña herida, úlcera, un bulto o una placa roja y/o blanca que no mejora notablemente dos semanas después de su aparición. A partir de los 40 años de edad se debe realizar, de manera rutinaria y cada seis meses, una autoexploración. Hay que examinar los labios, el paladar, el interior de las mejillas, la lengua y las encías. En cualquier caso, esta autoexploración nunca puede sustituir las visitas periódicas al dentista.